REVOCAR PARA PROGRESAR

Posted on August 13, 2010

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Si el Ecuador va a estar peor en 3 años, no tiene sentido inmovilizarse ahora. Si
esperamos a que termine el gobierno que está terminando con el país, aunque
por primera vez exista un mecanismo democrático para relevarlo sin golpes
de estado ni golpes de pecho, con el fin de este período habrá finalizado
también la posibilidad de enfrentarlo en desventaja y solo quedará
enfrentarlo arrinconados, hasta que su desgaste y no nuestro avance, genere,
“espontáneamente” su salida. 10 lustros le tomó a Cuba. Dos a Venezuela. Y
todavía siguen sometidos a formas distintas de dictadura.
Si el competir en desigualdad nos arredra, entonces jamás Jefferson Pérez
habría ganado el oro olímpico tras perder en el primer intento. Ni habríamos
vencido 1-0 a Brasil en fútbol, tras perder antes siempre. Ni Durán-Ballén hubiese
sido Presidente a los 72 años, a pesar de sus dos derrotas anteriores… como
Borja. Pero estamos ante momentos distintos aunque en el mismo país.
Reconozcamos el momento…

LA OPOSICIÓN REQUIERE PROCESO
Es un momento de control general, a punto de convertirse en control total. Faltan
para ello solo unas pocas leyes, que solo se podrán diferir, no detener, salvo
casos excepcionales o acciones unitarias que no se dan. Aquello requeriría
una labor concertada entre asambleístas, activistas, sociedad civil, opositores,
críticos, bases sociales, en definitiva ser oposición, que, por ahora, no existe ni
es posible. Se producirá solo como consecuencia de un proceso que podemos
acelerar y acicatear, pero no saltar. Antes, las caídas de tres Presidentes no
conllevaron la instauración de regímenes constitucionales verdaderos y peor
de democracias estables, entre otras cosas, porque fueron cambios
abruptos, pero especialmente, porque no respondieron a procesos en los
cuales el pueblo grabe las razones y las alternativas ante las dictaduras que
se buscaba reponer.
Ahora existe esa oportunidad…

PLANTEAR UNA ALTERNATIVA
Esta es la última oportunidad. Pero esa oportunidad se dará solo si luchamos
contra la esencia del autoritarismo, contra la cabeza del modelo, contra el poder
único, contra la visión unilateral, contra el dueño del circo y no contra los payasos.
Allá otros que se entretengan en teorías y bufones.
Y esa oportunidad exige también hacer lo que nunca se hizo tras la caída de
Bucaram: plantear cuál es la alternativa, no solo quién es el reemplazo.
Vamos a levantar una alternativa para el día en que le presentemos al país una
salida. Una alternativa significa una visión de país, un modelo de estado, un tipo
de gobierno, un equipo de soporte, una plataforma de soluciones, una generación
nueva, consejeros sabios, un modelo de gabinete, metas claras, objetivos básicos
para hacer de la nacionalidad única ecuatoriana, compuesta por varias naciones, o
amalgama de muchas identidades (como lo entiendan o le acomode mejor a la
unidad nacional), un país y no solo un paisaje. En él forjaremos una sociedad de
igualdad de oportunidades que premie a los más honestos y competentes sin
descuidar a quienes socialmente o económicamente, por algunas décadas,
resultarán inevitablemente rezagados hasta igualarse.
Oportunamente desagregaremos este concepto. Ahora basta insistir en que no
será un cambio hacia atrás, un retroceso, sino un cambio hacia adelante:
progreso. Y para ello, existe otra acción indispensable: presentación de cuentas,
juicios y pruebas. El nazismo nunca volvió porque, aún para los incrédulos, se
documentaron sus barbaridades y mostraron sus autores. Acá habrá que hacer lo
mismo. Eso tampoco se hizo tras los “éxodos” de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez.

UN CAMINO SÓLIDO
Propongo entonces el camino más largo. El más duro. El más difícil. El más
incierto. Pero el más sólido. El único que representa una victoria en cada fase
de su desarrollo aunque aparentemente se la pierda.
Ponerlo en la Constitución, aunque con trampas y limitaciones, ya fue un triunfo.
Pensarlo, fue otro triunfo. Creerlo posible, otro. Proponerlo, igual. También fue una
audacia. Y –debo confesarlo- una inspiración que me vino de alguna parte, pues al
hacerlo, las condiciones no eran tan favorables como ahora. Tampoco imaginé
que los hechos se fueran dando de tal manera que abonaran a la causa…
Hoy el dictador invoca a cada rato esa vía para relevar alcaldes. Su hermano la
admitió en la CNN pero no siguió con la tesis al darse cuenta a quien favorecía. El
Movimiento MANÁ, dizque había allanado el camino, pero calló también. Los
propulsores de la revocatoria de la Asamblea, desde Carlos Larreátegui fuera de
ella hasta César Montúfar a su interior, no han insistido más. Decayeron las voces
propulsoras de una consulta para blindar la dolarización o para impedir más
cadenas nacionales. Cesaron incluso las movilizaciones masivas, pero el pueblo
supo darse las suyas, sin nosotros, los “líderes nacionales”, al abrirse cauce
solito, en Portoviejo, Machala, La Concordia, Quito, Esmeraldas, Chone, Ambato,
Loja y Santo Domingo.
La gente no espera. La gente desespera. Solo nosotros esperamos:
esperamos que se desgaste; esperamos que se equivoque más; esperamos que
el gran administrador se decida; esperamos que los empresarios entiendan;
esperamos que el precio del petróleo caiga; esperamos que el costo de la vida
suba, esperamos que Obama le diga no; esperamos que su mayoría en la
Asamblea se pierda; esperamos que su hermano lo debilite; esperamos que el
golpista candidato rectifique; ¡esperamos porque Dios es grande mientras
nosotros nos resignamos a ser chicos!

LA ESPERA… ¡SIRVIÓ!
Esperamos que las condiciones se den sin crear las condiciones.
Esperamos la muerte cruzada.
Esperamos que Correa enmiende.
Esperamos que la Corte Constitucional tenga vergüenza.
Esperamos que las autoridades de control controlen.
Esperamos que los jueces condenen a los corruptos.
Esperamos que el Fiscal indague en los negociados.
Esperamos que el Contralor contenga.
Esperamos que el Procurador sea derecho.
Esperamos que el Presidente de la C.S.J. se levante con el pie izquierdo.
Esperamos que otros hagan algo.
Esperamos, esperamos, esperamos.
La verdad es que la espera sirvió. Dios es sabio aunque a veces NO entendamos
su sabiduría y hasta nos rebelemos contra ella. Creo que Dios es justo también,
con un concepto de justicia que no siempre comprendo pero ahora, tampoco
cuestiono.
La espera sirvió para demostrar que el dictador no rectifica.
La espera sirvió para comprender lo inútil de neutralizar un brazo del pulpo
si permanece intacta la cabeza.
La espera demostró que aunque resulte fenómeno digno de estudio social, hay
una sola persona que gobierna, acapara, decide, impone, aplasta, piensa,
atropella, vislumbra, resuelve, complica, intimida, insulta, convoca, perdona,
legisla, juzga, encarcela, cierra, persigue, defiende, otorga, invoca, corta, suelda.
Una sola persona. Como Napoleón. Pero como es grandulón aunque no grande,
quizá sea mejor decir como García Moreno, porque a la talla de Lincoln, De Gaulle
o Galo Plaza no llega.
La espera sirvió para confirmar que vamos hacia el pozo del cual Cuba
busca salir: “el único país donde se puede vivir sin trabajar”, dijo Raúl Castro que
ya no quieren ser.
La espera solo le permite empoderarse más.
La espera aclaró que nos cercarán más, nos calumniarán más, nos amenazarán
más, nos insultarán más, nos aislarán más.
Ya hemos esperado demasiado.

CORREA NO ES IMBATIBLE
Entonces muchos han empezado a actuar, pero en función de sus cálculos,
conveniencias y oportunidades. O de su proyecto político. Más de uno lo tiene. Y
con derecho. Todos son presidenciables. Y con méritos. Algunos con sobra de
preparación. El juego es quien llega más lejos para ser la opción, ya que el
opositor favorito aparentemente desistió.
Se prepara la confrontación para dentro de 3 años y por ahora se libran solo
cortas escaramuzas. Como se gana alguna, enseguida surge la ficción de que no
será tan difícil en 36 meses más. ¡Al revés! El poder totalitario es el que está
aprendiendo de esos pequeños reveses para refinar más sus métodos y optimizar
sus alianzas.
Yo soy el único que ha declarado más de una vez que si otro es el candidato único
de la oposición, lo apoyo o me hago a un lado, según quien sea.
Y esa palabra está en pie.
La carrera no es solo por llegar a ser el primero como alternativa de oposición,
sino lograr un candidato único de la oposición decente, democrática, no
extremista. Basta concertar del centro derecha a la centroizquierda. Allí se alinea
el 60% del Ecuador. Chile lo hizo de la derecha hasta el socialismo, y representó
al 70% de ese país.
Pero para arribar a esa meta y crear esas condiciones, es necesario
enfrentar y medirse al monstruo, ahora. Negar que sea imbatible. Entender
que con el aparato estatal a su favor, el 54% del Ecuador no votó por él en abril
del 2009. Que cuando un rival serio y consistente se le plantó, su Constitución
perdió en Guayaquil, aunque por el 1%; su candidata perdió en Guayaquil por el
25%; sus candidatos ganaron con FRAUDE muchas alcaldías, curules y
prefecturas.
Que el “gigante” del 70% de aprobación no puede poner 312000 personas en la
ciudad donde nació y a la que dice rescatar, sino 40 mil pagadas en Ambato y
35000 burocratizadas en Quito. Ese “portento” de polemista no resiste un
entrevistador crítico; nunca ha debatido con un interlocutor solo; somete incluso a
sus amigos con la fuerza; es aplaudido a la fuerza por 300 personas en Playas,
rechazado en La Cocha, corrido de La Concordia, asustado en Manabí,
ridiculizado por un indígena, desafiado por un psiquiatra. ¡Por Dios! Sobran
ejemplos de gente sencilla, digna y diversa en el Ecuador en espera de tres
señales: una alternativa de vida mejor; una organización que la encauce y un
líder que lo enfrente, sin resultar necesariamente su sucesor. Ese soy yo.
Eso quiero yo. Lo he dicho. Lo he demostrado. Por una serie de especiales
coincidencias y condiciones, nadie más quiere hacerlo hoy. Muchos más
pueden hacerlo, y mejor, pero nadie más quiere. No cabe quedarse
esperando las condiciones ideales: hay que crearlas.

SUBIRSE AL RING
Y a eso contribuye principalmente plantear y organizar la revocatoria del mandato
del Presidente Correa. La pregunta no dirá “del gobierno”, para que no la
descalifiquen. Tampoco dirá “del dictador”, porque así no lo califican los ortodoxos.
Hablan de autoritarismo. ¡Eufemismos! Pero vamos a jugar el juego con sus
reglas, con árbitro comprado, contra su fuerza, para vencer con nuestra razón, con
nuestro tesón, con nuestra inteligencia, con nuestra obligación de subirse al
ring cuando el campeón vencedor todavía está fuerte porque sino nunca
llegará a estar débil. Hay que provocarlo, moverlo, tentarlo, amagarlo, golpearlo,
estudiarlo, evidenciarlo ahora, con los riesgos de resultar noqueados en el intento
pero con la certeza de que no hacerlo resulta en un K.O incuestionable por
abandono.
Revocar la Asamblea, igual tomará un año. Si gana la revocatoria, para entonces
ya habrá aprobado las leyes que deseamos impedir. Aún así, de ganarse esa
consulta, elegir la nueva Asamblea sería posible en septiembre 2011. Se
posesionaría en noviembre. ¡A los 3 días o a las tres semanas –allí sí- Correa
apela a la muerte cruzada! Y allí si tiene él más opciones de ganar la Presidencia
que si lo hace ahora, porque será más difícil tener candidato único de oposición a
la Presidencia si ya una serie de presidenciables comenzaron su carrera y casi
ninguno querrá deponer sus aspiraciones, lo cual es más viable hoy porque existe
un solo político consolidado que generaría consenso.
Así que, embarcarse en la revocatoria de la Asamblea es más fácil pero
menos útil.

POR NUESTROS HIJOS
Estamos en una fase trágica de la historia política en la cual la mejor contribución
no es buscar una victoria fácil. Eso es sencillo. Reunamos firmas para proponer
una reforma integral que garantice más seguridad: apenas se requiere el 0.5% del
padrón. Reunamos firmas para que conste en la Constitución un blindaje para la
dolarización. Etc, etc, etc…
La meta urgente es debilitar, enfrentar, cuestionar, desnudar el poder total y su
modelo fracasado antes de que resulte omnipotente, cuestión que todavía no es.
Si como producto de eso, este movimiento o alguno de sus líderes, se erige en
opción para una nueva aurora democrática, bien. Sino, también. Habremos
andado un paso de la marcha, colocado varios ladrillos en la pared sin ser
dueños del muro. El objetivo inmediato no es una candidatura presidencial,
es encender y emprender un recurso inexplotado: LA REVOCATORIA DEL
MANDATO. Darle vida. Hacer que más gente siga venciendo el miedo. Asignarle
tareas. Convertir la recolección de firmas en una fiebre, en una moda, en un
deber, en una obligación, en un desfogue, en una esperanza, en un camino no en
un destino. Pero a la vez, tener responsablemente un equipo, una organización
política, un proyecto y una plataforma, por si nos toca liderar una segunda etapa.
Y estar listos y dispuestos a fundirnos, aliarnos, complementarnos o
adherirnos a otros, si viabilizan el objetivo final que es instaurar una
democracia en lugar de esta dictadura, siendo secundaria la etiqueta ideológica
que tenga, si es democracia verdadera, y también el líder que la lidere, si es un
demócrata verdadero. La peor desgracia es no vivir en democracia. Vamos a ser
un partido de progreso para promover la evolución democrática del Ecuador.
Vamos al cambio de modelo ante la evidencia de que solo varió el modelo del
cambio: un líder dependiente de traumas, errores, prejuicios y caudillos
mesiánicos de quienes ha empezado ya a liberarse América Latina. No puede
rezagarse hoy el Ecuador. Vamos a recuperar el tiempo perdido no perdiendo
más tiempo. ¡Que Dios nos bendiga, nuestros hijos nos inspiren y nuestros
verdaderos héroes nos guíen!

Carlos Vera