El Metepata

Posted on May 27, 2010

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Lo hace y no aprende. Como antes no tuvo  oportunidad de gobernar nada –ni el aula de su clase universitaria- su aprendizaje se da en el poder. Pero termina por no poder lanzar una política internacional coherente, y sobre todo, generadora de beneficios –de distinta índole, no solo comerciales- para el Ecuador.  Ningún gobernante se gradúa de estadista sino hasta que termina su gobierno, pero cuando se es economista y se ignoran principios básicos del sistema democrático (un jefe de estado NO es Jefe de todos los poderes del Estado como Rafael Correa cree) existen asesores, sabios, consultores, expertos, diplomáticos, juristas y consejeros capaces de mostrarle el sendero para que camine por allí. El dictador ecuatoriano se desvía; quiere atajos; incluso, retrocede. Es  tan autosuficiente y vanidoso –no tan revolucionario- que en pleno Siglo XXI pretende inventar formas retorcidas de relaciones internacionales (sus acuerdos con Irán, por ejemplo) o experimentar con otra OEA en lugar de propiciar la reforma de la existente sobre la base del liderazgo que dice tener y le reputan sus partidarios.

Pero nada de eso hace. Recula. Es como el pato… y cuando mete la pata –que es a cada rato- culpa a la prensa. De su último resbalón, culpó a la agencia española Efe, que en buena hora no aclaró ni rectificó nada, porque no debía: sostiene no haber calificado a la eventual elección de Juan Manuel Santos como un problema para el Ecuador.  Felizmente el único canal independiente al cual acuden sin reparos los funcionarios del gobierno –Ecuavisa- desmintió a Correa con una pieza de buen periodismo informativo al contrastar lo que su escribano dijo –Fernando Alvarado, un ser tendido como alfombra para no ser arrojado de Carondelet tras reprimendas públicas- con lo que la periodista de Efe le preguntó. DOS VECES Correa aseguró que la elección de Santos sería un problema aunque entre una y otra opinión reconoció que él no debía opinar sobre elecciones en otros países ni con ese criterio pretende inmiscuirse en procesos ajenos. ¡Ya lo hizo!  Su respuesta debió limitarse a esto último, en las palabras que le escojan o le escriba ese hombre culto y de izquierda radical, ocupado en borronearle líneas malinterpretadas o en responderle cartas a César Ricaurte, defensor de la Libertad de expresión, escudado en un Eloy Alfaro cuyas cenizas dejaron olvidadas en Montecristi y amparado en que esta dictadura es buena o inexistente porque no resultó genocida como la de Pinochet.  Me refiero a Galo Mora Witt, por si acaso.  Que le haga caso Correa. O que escuche a los profesionales diplomáticos capaces de sacar la cara por su carrera aunque se les acorte la pensión del servicio exterior.

(Imagen tomada de la Presidencia del Ecuador)

Si no aprende, que le enseñen. Maneja el país no su casa. Su palabra genera políticas y afecta políticas. Ha tenido que tragársela a cada rato: departe con un Presidente a quien llamó indecente. ¡Y está bien!  En buena hora. A Colombia verá la clase de presidente que se procura. A Ecuador le corresponde, a su Presidente mejor dicho, respetarlo. Y llevarse con él como mejor convenga a los intereses nacionales y los principios internacionales. Todo eso vulnera Correa.  Mando al diablo al GAFI; dijo que no representaba nada y descalificó a sus países miembros.  Ahora gestiona que nos saquen de su lista negra… ignoró la crisis en E.U. de septiembre del 2008, que acá no tendría repercusión, aseguró muy soberbio. Ya sabemos lo que pasó…

Denostó al FMI: ahora le presenta informes de buena conducta.  La lista es larga; solo sirve para confirmar que a un metepata así no lo debe sufrir el Ecuador 3 años más. Hay que relevarlo democráticamente. Y ese proceso es ahora. Mañana es tarde. O será, allí sí, imposible.  Razones nos sobran; acciones faltan.  Hacia allá vamos.

Posted in: Totalitarismo