CARTA ABIERTA A LA OPOSICIÓN (texto de *Alejandro Zavala Palacios)

Posted on April 8, 2010

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Hace unos días, y luego de ver una entrevista de Lucio Gutiérrez con Jorge Ortiz, coloqué en mi status de Facebook lo siguiente: “Y aunque es verdad que sería una vergüenza que Sociedad Patriótica esté en el Frente de Oposición propuesto por Montúfar y Vera, hay que reconocer que `los Lucios` hacen un trabajo que nadie más lo hace en la oposición: TRABAJAN CON LAS BASES”.

Luego de aquello recibí varios comentarios (con la libertad que caracteriza todavía –antes de Chavez- al Internet en general y a las redes sociales en particular) y me llamó mucho la atención uno que me pedía un camino alternativo, una hoja de ruta para que la oposición pueda vencer a Correa en el próximo proceso electoral (elecciones, revocatorias, muertes cruzadas, etc.).

Durante la última semana he intentado hacer el ejercicio de sintetizar esa hoja de ruta en un artículo que pueda ser publicado por algún medio y que no rebase los 5000 caracteres. Menudo lío en el que me metí, pues para vencer a esta verdadera maquinaria estatal (clientelar, populista, autoritaria, despilfarradora y propagandística) seguro se necesitarán muchas más herramientas que las que aquí propongo. Sin embargo, creo que esta humilde opinión (que además no descubre nada nuevo) puede hacer comprender temas que la oposición está pasando por alto y que debería considerar en sus intentos (democráticos y constitucionales todos) de vencer a la marca Correa.

El primero ya está anotado un par de párrafos arriba: trabajar con las bases. Y es que a ratos, cuando escucho en público y en privado a algunos sectores de la oposición, me parece terrible que festejen como grandes logros haber aparecido en los medios de comunicación o lograr bases de datos de correos electrónicos de más de 10 o 20 mil personas. ¿No se dan cuenta de que aunque estén el programa de mayor rating o lleguen a todos los usuarios de Internet de Ecuador no pasarán del 10 o 15% de la población? El trabajo de bases es algo por lo que Gutiérrez ha podido mantenerse y ese trabajo se logra de dos maneras: subiéndose a un auto, a un bus, a un tren, a un avión o a una canoa y RECORRIENDO el Ecuador. Pero no sólo caminando de Guayaquil a Quito como lo hizo Montúfar (aunque aplaudo y saludo su iniciativa) sino trabajando, montando sedes en las ciudades y pueblos, capacitando a la gente, escogiendo cuadros nuevos y limpios, sobretodo viendo las necesidades puntuales para trazar la estrategia en cada lugar (o como decimos los consultores políticos: haciendo un microtargeting del mercado electoral).

El segundo (y me permito hacer la aclaración de que no los he puesto en orden de importancia sino como fueron apareciendo al escribir estas líneas; y que además, cada uno es complementario del anterior) es conseguir los recursos para hacer este trabajo. Y aquí me quisiera referir al lugar de donde deberían salir estos recursos. Sin duda estos deberían ser un aporte de una clase empresarial comprometida con el proyecto, educada para ver los beneficios de vivir en una sociedad más justa y equilibrada, pero sobretodo que no tenga temor o favor. Y esto porque, a través de mi experiencia, los grupos económicos más poderosos son el colmo de egoístas. Mientras no les toquen sus intereses particulares, no saltan, no se comprometen y lo peor: no ponen un centavo o ponen en los dos bandos para asegurar sus inmensas fortunas. Ha sido la clase media-alta educada la que ha salido a la Shyris a derrotar a Gutiérrez y Bucaram, no precisamente los monopolios y los banqueros.

El tercero es buscar una piedra de anclaje del proyecto. Con esto me refiero a algo que manejó (y de manera muy inteligente) Correa en su primera campaña y que lo puso en segunda vuelta: la utilización del fenómeno sociológico que fue la búsqueda de un CAMBIO. Y no simplemente como un slogan (que cualquier publicista sabría que no es sino el último eslabón para posicionar un producto en el mercado), sino como una imagen mental, un paradigma, (un significante diría Saussuere) que refiera a la gente con una idea de que las cosas no van a seguir igual. Era el momento del cambio (nadie supo hacia dónde, ese fue el problema grave y si no pregúntenle a Alberto Acosta, Fander Falconí, Eduardo Valencia…), pero la utilización de esta palabrita tuvo un timing genial.

Creo que hoy en día hay dos temas que sumados constituyen el nuevo puntal de la próxima campaña: el tema económico y el tema seguridad. Dos asuntos en que, sin duda, este Gobierno ha sido un desastre y que son fáciles de comprender y palpar por el ciudadano de a pie.

En el tema económico hay que concienciar al pueblo sobre el modelo clientelar impuesto por Correa. La gente pobre no es tonta, si no tiene nada (ni una esperanza) y le ofrecen un bono, lo toma inmediatamente. Pero no por aquello es lo que más anhela. No hay nada más digno en el mundo que el trabajo decente (de lo que sea), porque con trabajo uno puede educar a sus hijos, curarles y ofrecerles oportunidades que los padres no tuvieron. En resumidas cuentas, lo que da el trabajo (y los chilenos lo saben bien, por eso ganó Piñera) es PROSPERIDAD porque con un bono miserable jamás van a salir de pobres. El tema seguridad se explica solo y basta con salir a la calle (en cualquier barrio, a cualquier hora) para comprobarlo. Uniendo estos dos enunciados el paradigma nuevo debería ser PROSPERIDAD CON SEGURIDAD (repito, no es un eslogan).

El cuarto punto es el candidato. Algo que vuelve locos a la oposición y sobre todo a los medios. El candidato perfecto debería tener el cerebro de César Montúfar, el manejo económico de Pablo Lucio-Paredes o Walter Spurrier, la velocidad mental y el temple de Carlos Vera, la extracción popular y el capitalismo social de Mae Montaño, la trayectoria de hacedor de Nebot y la pinta (sólo eso) de Maruri. ¿Qué? ¿No existe alguien así? ¿Por qué el Ecuador siempre tiene que buscar un mesías, un salvador, uno más bravo, más prepotente, más guapo que Correa? ¿Por qué no votamos por una PROPUESTA? Entonces la solución es fácil: (aunque en mi opinión esto es lo más difícil de llevar a cabo, me reservo las razones) hagan el frente, vayan todos juntos con un acuerdo previo bajo el brazo y llévenselo a la gente. No se olviden de poner en ese frente a Fabricio (hermano de Rafael), Iván (hermano de Miguel), Teodoro (hermano de Fernando), a los ilustres ex verdes que puse un par de párrafos arriba y a Lourdes Tiban. Esto último no como una ensalada de ideologías sino como una estrategia para hacerle perder la compostura al que sabemos, o sea parte de la táctica.

El quinto y último punto tiene que ver con la estrategia. Y en esto otra vez tengo que criticar a la oposición pues, con la atomización crónica que padece, no ha sido capaz de consolidar una propuesta conjunta ni ha podido poner en términos claros, concretos y palpables los ejes de sus ideas. Una estrategia no es más que el cruce entre las propuestas que expongan en el acuerdo programático (propuesto por Vera y Montúfar) elaborado por un “think tank” capaz (que lo tienen) con la coyuntura y comunicado por un grupo de expertos con la oportunidad, la creatividad, los recursos y la astucia que tuvo Alvarado en la campaña anterior.

Finalmente ¿qué hacer durante el tiempo que falta para que el nuevo proceso electoral llegue? Otra vez mi crítica a la oposición. No es el tiempo todavía de políticos aislados que lo único que hacen es darle el enemigo necesario a Correa para que cada sábado salga a insultarlos. Es el tiempo de la iniciativa ciudadana. Es el tiempo en que el político se repliega (para no desgastarse) y da paso a la ciudadanía en temas que le son angustiantes. Es el tiempo del aparecimiento de nuevos líderes (jóvenes, profesionales, indígenas, trabajadores, transportistas, como lo fue Ruptura de los 25 en su momento), que sean nuevos, que no tengan pasado político y que sean creativos y buenos comunicadores. Las iniciativas pueden ser varias: seguridad, costo de la vida, educación, leyes polémicas, entre otros. Todos ellos liderados por los políticos que, cuando llegue el momento, saldrán a librar la madre de las batallas: derrotar a Correa.

*Comunicador, consultor político.

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