EL PARO DE EMILIO

Posted on February 14, 2010

32


El miércoles 10 de febrero, en Hora 7, con Jorge Ortiz, Emilio Palacio, articulista de El Universo, planteó una salida constitucional para la dictadura instalada en el Ecuador: propuso que el reclamo de Guayaquil se generalice en el país y clame por rectificaciones.  De no darse ellas,  generar un paro nacional para que Correa renuncie –no dijo hasta que Correa renuncie- y lo suceda entonces el Vicepresidente Lenin Moreno, uno de los mecanismos previstos en  la actual  Constitución entre las causales para la cesación del Presidente de la República de sus funciones. Al día siguiente, jueves 11 de febrero, Emilio  reiteró su  audaz propuesta en El Universo e incluyó una invocación a la unidad de la oposición, algunos de cuyos actores mencionó –entre ellos, yo- para exhortarnos a deponer diferencias y privilegiar coincidencias, pero sobre todo, llamó a deponer el sectarismo.

La tesis de Emilio  es menos viable que la mía –no inviable- pero tiene la ventaja de ser más cercana e igualmente legítima, pero sobre todo, democrática, constitucional. Merece intentarse y agotarse.  Lo digo con franqueza.   No la impulso pero mucho menos la bloqueo.  La primera fase exige replicar la movilización de Guayaquil, aunque en menor dimensión, en otras latitudes. Después, precisar cuáles son las mayores rectificaciones y en qué sentido: unas requieren solo dejar de hacer y otras, hacer distinto. Cumplido aquello, ver si Correa responde.  Si no lo hace o ignora el llamado, entonces, el paro. Esa medida cabe dentro del derecho a la resistencia reconocido en la Constitución, pero la dictadura -porque es tal- e interpreta todo a su antojo, puede y va a pretextar  ilegalidad.  Aún así, debería sostenerse la paralización largo rato como para significar suficiente presión.  Y no existen condiciones para eso por diversos motivos fáciles de suponer y largos de incluir, sobre todo innecesarios de enumerar (Emilio dijo también que las condiciones se crean..). En caso de que el paro sea eficaz por extenso e intenso, resta ver si genera la reacción esperada en Correa, o sea, si él dimite.  Y en esa eventualidad, si Moreno cumple su promesa de “irse juntos” o por algún motivo, lo sucede.  De cualquier manera, nos liberaríamos del ejecutor del modelo totalitario pero no del totalitarismo en sí.  Aunque la exacerbación de él, es y la representa o ejecuta, Correa. Quizá Moreno tendría la sensibilidad o sabiduría de enmendar sus peores políticas hasta concluir su período. La población se ocuparía de hacer que así sea.

Difícil pero no imposible.  Valiente.  Riesgoso. Costoso. Pero claro. Representativo de un vasto sector medio y alto que en Guayaquil habla de ello en privado pero calla en público. Emilio tuvo el valor de expresarlo. E ilustrativo  de un mayor sector todavía en los niveles económicos pobres, ansiosos de que  Correa se marche, pero pidiendo a otros que lo cristalicen. Emilio Palacio lo verbalizó y escribió.  Su discurso radical y rebelde influyó en el de Nebot.  No es mi vía, pero merece evaluarse aunque todavía carece de suficientes ciudadanos con el valor de Palacio para asumir en las calles las consecuencias de la altivez en las casas.

(Imagen tomada de eluniverso.com)

Posted in: Totalitarismo