POR PRIMERA Y ÚLTIMA VEZ

Posted on February 3, 2010

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No es mi intención  en este blog convencer a nadie ni cambiar a nadie.  Lo abrí para compartir y pulir con gente de pensamiento similar pero no idéntico, la causa de recuperar la democracia en el Ecuador.  Ello presupone por lo tanto cuestionar al modelo que ahora la secuestró –el totalitarismo del siglo 21, así como antes fue la partidocracia que especialmente articulistas como Jorge Vivanco, Thalía Flores, Alfredo Pinoargote, Francisco Febres Cordero, Patricia Estupiñán de Burbano, Fabián Corral, Juana López, José Hernández, Juan Fernando Salazar, para citar algunos– combatimos, denunciamos, evidenciamos y minamos hasta que Correa ocupó ese camino allanado por otros. De allí que la lucha no solo sea contra el modelo sino contra quien lo sustenta, lo distorsiona y lo prostituye, lo cual se ha probado en hechos concretos de conocimiento y rechazo públicos.

Pero la oposición no puede quedarse en protesta sino debe pasar ya a la propuesta.  Yo tengo una idea clara de qué proponer; no de ahora, de siempre: he propuesto no solo rectificaciones sino alternativas en varias etapas de mi vida periodística.  Esta vez quiero enriquecerlas mediante la iniciativa aquí inaugurada, en el afán de lograr mayor representatividad y más eficacia.

En esa línea; no me voy a distraer ni a desviar considerando siquiera, peor respondiendo a quienes se oponen con el insulto, la calumnia o la descalificación como argumento.  No es mi afán convencer a los convencidos de otra cosa porque los emplean para eso –y hasta ese es un trabajo legal-  o simplemente sus dogmas o sus ideales -porque muchos están francamente imbuidos de que este régimen es  libertario- los empujan en sentido contrario.

Quienes contribuyan con advertencias o sugerencias bienvenidos. Los otros serán ignorados. Tengo el récord de ataques infamias en contra a lo largo de 34 años de vida pública, desde las cadenas lascivas de Bucaram en Panamá hasta las lesivas de Correa cada sábado, pasando por compañías anónimas de todo tipo; el espacio antiguo de Buenos Muchachos o Sin Ánimo de Ofender; actualmente VIVOS, y decenas de radios o comentaristas, sin excluir brillantes analistas de El Telégrafo e incluso algunos colegas que me acusan de revelar infidencias –como si contar mi propia historia no fuera mi derecho- o tener el ego sobredimensionado cuando defiendo mi dignidad .

Ahora que medio país también lo hace, y se cansó del atropello, ¿es eso ego? ¡Entendieron por fin el estado demencial del gobernante y el peligro que incluso sus colaboradores corren bajo un ser así!

Me alegro.  Lo celebro.  Pero no me consuela.  Que todos –o la mayoría- seamos ahora objeto de escarnio debe ser motivo de unidad ante la adversidad y no de resignación frente a la hegemonía.

Si mis detractores en algo aciertan, deberé agradecer siempre porque me ayudarán a corregir. Si quedan solo en vilipendiar, debo regocijarme también pues no encontraron delito alguno que sancionar.

Soy un hombre con errores y pecados en su pasado, pero no con mentiras, atracos, fracasos o atropellos en esa trayectoria.

Imagen tomada de desasestresate.blogspot.com

(imagen tomada de desestresate.blogspot.com)

Carlos Vera Rodríguez

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