Si no es contra mí… (me quedo quieto)

Posted on July 28, 2010

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Hoy, se dan otro tipo de coacciones a la libertad de expresión cuyos síntomas están evidentes.  Solo hay que saber leer bien: en esta ocasión, pretenden condicionar o impedir hasta el derecho de una empresa privada de comunicación a ser vendida libremente a un legítimo comprador, a cuenta de que la ley vigente –cuestión incluida también en la futura- y que no sería de temer si rigiera cualquier democracia, estipula que el Estado debe aprobar la transferencia –o mejor dicho, el uso de la concesión de una frecuencia radioeléctrica- de un dueño a otro.

Pero este gobierno aplica ese principio al caso Teleamazonas en función de la censura a sus periodistas: acepta a un eventual nuevo comprador, si se van 3 periodistas por lo menos: Carlos Jijón, Bernardo Abad y Jorge Ortiz.  Eso les han hecho saber los censores de Carondelet a un grupo español interesado en el futuro de ese canal.  Una señal inequívoca de aquello, son las nuevas vacaciones de Jorge Ortiz –otra vez, en apenas dos meses- una decisión que no se la pidió a nadie ni consultó a nadie, pero obedece a lo que considera una obligación con el propietario y sus compañeros: no obstaculizar la venta de la estación a la que obliga, y así debía ser, la Constitución, cuando está vinculada a un grupo financiero.

Comprendo y admiro su actitud, pero no la comparto.  No pueden quedar en el silencio las atribuciones extralimitadas de un gobierno ante la forzosa transferencia de un medio.  A un gobierno democrático y decente, le correspondería exigir que el nuevo propietario tuviera capitales limpios, preparación técnica, programación de calidad, innovación tecnológica, respeto al personal que recibe, sujeción a parámetros éticos, en fin… condiciones que mantengan o mejoren los estándares de calidad y cobertura del canal.

Pero no: exigen que se callen o se vayan 3 periodistas.  ¿Eso es libertad de expresión?

¿Existe allí libertad de expresión?

Por supuesto, confío en la sagacidad y en la experiencia del grupo empresarial para entender que su valor más importante no es cuánto pueda recuperar o generar con la venta del canal, sino cuánto va a perder si se deja irrespetar o manipular, pues cuando se abre una fisura es cuestión de tiempo nomás hacerle un boquete.

Pero ante este hecho público y notorio, evidente, la respuesta es el silencio: ¿es el silencio la reacción apropiada ante el atropello?  ¿Por qué hay silencio en un país donde se supone rige la libertad de expresión?

Porque hay dictadura

Porque los instrumentos del poder se utilizan para calumniar, espiar, perseguir y atacar a los inocentes y a los disidentes, pero no a los delincuentes y a los dementes.

En un país donde cada cual dice “sálvese quien pueda”, no hay salvación.

Es un país en donde los periodistas y los medios piensan como no es contra mí, me quedo quieto, ¡pronto les  tocará a todos!

(Imagen tomada de eltiempo.com.ec)

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